Normalmente
hay un periodo de "sensibilización",
que va de meses a años antes de la reacción
alérgica. Aunque pueda parecer que la reacción
ha ocurrido en la primera exposición al alérgeno,
debe haber un contacto previo para que el sistema
inmunológico reaccione de ese modo.
IgE es un anticuerpo que todas las personas tienen
en pequeñas cantidades. Las personas alérgica
sin embargo, producen IgE en grandes cantidades.
Normalmente, este anticuerpo es importante para
protegernos de parásitos, pero no de la caspa
de los gatos u otros alergenos.

Durante el periodo de sensibilización, el
anticuerpo a la caspa de los gatos (IgE), es producido
en grandes cantidades y se adhiere a ciertas células
potencialmente explosivas que contienen sustancias
químicas. Estas células son capaces
de causar reacciones alérgicas en sucesivas
exposiciones a la caspa de gato.
Esto sucede porque la reacción del anticuerpo
IgE a la caspa de gato irrita a las células
y las lleva a desprender varias sustancias químicas,
como por ejemplo la histamina. Estas sustancias
químicas a su vez, causan inflamación
y los típicos síntomas alérgicos.
Así es como el sistema inmunológico
esta supersensibilizado y dispuesto a causar una
reacción alérgica cuando es estimulado
por un alérgeno.